¿Estresada? Tips para la tensión nerviosa

 

¡A veces quisiera que el día tuviera 32 horas! Levantarse temprano sin gota de sueño, hacer ejercicio a todo pulmón; alistar a los niños para el colegio; llegar a tiempo a trabajar; cumplir con el horario y las metas; salir con los amigos; dedicar tiempo en pareja; sacar el perro; estar con la familia….

Y la lista de obligaciones, compromisos y tareas sigue. A qué hora vivimos? El mundo convulsionado en el que nos desenvolvemos, genera altos niveles de estrés.

A mi me pasa que estoy todo el día de aquí para allá y cuando finalmente me acuesto en la cama por la noche, el estrés no me deja dormir. Siento como mi corazón golpea bien fuerte en el pecho y no me puedo relajar.

Aunque me duerma, al otro día me despierto en la mañana sintiéndome horrible, “abrumada” por la vida, ansiosa y exhausta. ¿Les suena familiar? Somos víctimas de la tensión nerviosa, que se deriva del estrés.

El estrés es una energía que el cuerpo activa automáticamente para que podamos reaccionar ante toda situación nueva.  Cualquier cosa que cause un cambio en la vida, causa estrés, independientemente de si este cambio es positivo o negativo, si es real o imaginario.

La tensión nerviosa se convierte en un problema cuando la presión de dicha tensión, excede nuestra habilidad para hacerle frente.

Si te sientes abrumada por la tensión o estrés, tienes que recuperar el control. Sigue estos tips que te doy a continuación para que vuelva la serenidad y la calma a tus días.

Dedos a la cabeza

En tu frente, por encima de los ojos y justo debajo de la línea del cabello, existen unos puntos llamados neuro-vasculares. Cuando tengas tensión, sostén esos puntos con los dedos, mientras tomas varias respiraciones profundas. Esto hará una reprogramación de tu sistema nervioso para dejar de disparar una respuesta negativa ante la tensión. Yo lo hago regularmente y me ayuda a pensar con claridad y hacerle frente de forma eficaz a los momentos de tensión.

Puños a la almohada

A veces la tensión nos abruma tanto que nos sentimos como esas ollas a presión cuya válvula provee el escape perfecto. Cuando te suceda, enciérrate en un cuarto y golpea una almohada o cojín, gritando al mismo tiempo y sin censurarte, todo lo que pienses y sientas en ese momento. Tan sólo 10 minutos de este ejercicio, te liberará de toda esa carga interna negativa y no le harás daño ni a ti, ni a nadie.

Ojo a la respiración

La meditación es un hábito sano que previene el estrés. Algo muy sencillo es estar consciente de tu respiración y cada mañana darte ese espacio para estar con tu verdadero yo, tu alma, que no siente miedo, que está siempre en paz. Medita todos los días, así sea 5 minutos antes de salir de tu casa, y 5 minutos antes de acostarte. Meditar es sentarte en silencio y observar todo sin filtro.

Mente y acción

Siempre necesitamos estar preparados para cuando la tensión nerviosa tome el control. En esta vida que llevamos, esos días son más comunes que extraños. Te invito a seguir un simple consejo que hizo famosa Louise Hay, pionera del movimiento de autoayuda en el mundo: “Cuando quieras cambiar tu energía negativa instantáneamente, pregúntate: ¿Qué puedo pensar ahora mismo que me haga sentir mejor? ¡Y hazlo!”.

 

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